Entrevista a Alfredo Piedrafita (Barricada, Miss Otubre)

He tenido el lujo de poder entrevistar a Alfredo Piedrafita, compositor y guitarrista de Barricada y Miss Octubre. Sus riffs nos enseñaron a tocar la guitarra y sus canciones han sido para muchos de nosotros la banda sonora de nuestras vidas. Su música sonó en nuestras mejores noches y nos ayudó a sobrellevar nuestros días más duros.

En realidad, nos costó muchos años poder llegar a vivir de la música, pero era un riesgo que aceptamos asumir. Ahí vi que mi sueño se podría llegar a conseguir y quizás hacer que la música fuera mi modo de vida. Me considero un privilegiado por eso.

Silvia Catalán

1. ¿Cómo fueron tus primeros pasos con la guitarra? ¿Cómo aprendiste a tocar?

Con diez años mis padres nos regalaron a mi hermano y a mí una guitarra española y un laúd, dado su interés en que tocáramos en una rondalla. Por supuesto, nunca llegamos a una rondalla porque nos parecía una música bastante horrible. Así que el laúd se quedó sin estrenar y empezamos a compartir la guitarra, a la que hacíamos burradas, tipo ponerle cuerdas metálicas o enchufarle una pastilla que a su vez conectábamos a la entrada de una radio de aquellas antiguas. Sonaba a demonios, pero nos lo pasábamos genial. A partir de ahí, entre que algún amigo nos enseñaba unos acordes y que comprábamos publicaciones donde ponían los acordes de canciones de grupos como Slade o T. Rex, empezamos a tocar por nuestra cuenta, a base de practicar, hasta que con el paso del tiempo empezó a sonar ya medio bien. Más tarde ya vino la primera guitarra eléctrica (marca Maya) con un pequeño amplificador (marca Baby) y a base de horas y horas fuimos entrando en ese camino.

2. ¿Qué artistas te influyeron y te guiaron en tu forma de tocar?

Los grupos que me gustaban en aquella época y de los que intentaba sacar sus canciones eran los de aquel movimiento llamado glam rock. Grupos como Slade, T.Rex, Suzi Quatro, Sweet, Bowie y, más tarde ya, Led Zeppelin, Deep Purple, Pink Floyd y muchos más. Intentar tocar parte de sus canciones era algo muy divertido para mí, aunque lo más probable es que para mis padres y vecinos no lo fuera tanto.

3. ¿Con qué concierto alucinaste por primera vez?

Yo debía tener unos 16 años y alguien me llevó a Irún a ver a un personaje que me gustaba muchísimo, Rory Gallagher. Mi primer concierto de alguien importante a nivel mundial y me dejó con la mandíbula hasta el suelo. Increíble. Sonido frontón, pero eso era lo de menos. Tener a ese tío allí delante, haciendo esas virguerías con la guitarra y desprendiendo esa enorme cantidad de energía me puso la cabeza del revés. Algo para no olvidar nunca. En aquellos tiempos los conciertos aún se veían sentados en el suelo, al más puro estilo hippie. Y cuando alguien se animaba y se ponía de pie, le llamábamos la atención. No queríamos perdernos ni un solo detalle de aquellas manos y voz mágicas. Tuve ocasión de volver a verle varias veces más por diferentes zonas de la geografía española.

4. Los ensayos de una banda suelen ser la parte oculta. ¿Cómo recuerdas los primeros ensayos con Barricada?

Mis primeros ensayos en Barricada fueron para consolidar unas canciones que ya habían grabado, las del primer disco. Yo entraba a sustituir a Sergio porque se iba a la mili. Tenía la presión de sustituir a un gran guitarrista y cantante en su labor a las cuerdas, yo no tendría que cantar. Y en una semana debía debutar con ellos en el pabellón Anaitasuna. Luego la cosa ya cambió cuando, ya dentro del grupo, empezábamos a componer las canciones para el segundo disco, el Barrio conflictivo. Ahí ya incluso nos llegamos a encerrar con nuestras familias en una casa en un pueblo en el monte para estar todo el día dando forma a ese disco. Eran días muy intensos y cada uno aportaba su punto de vista al tema conforme se iba componiendo. Creo que ese fue el gran secreto de la banda, que éramos cuatro personas diferentes, muchas veces con gustos diferentes y eso enriquecía muchísimo los temas con matices que se salían de los cánones habituales en otros grupos y detalles que nos hacían diferentes a todos los demás. Alguien llevaba un riff o una base y a partir de ahí se iba desarrollando la canción.

5. Barrio Conflictivo es el segundo disco de Barricada y el productor fue Rosendo Mercado. ¿Qué recuerdos tienes de aquella grabación? ¿Cómo fue trabajar con Rosendo?

Rosendo en el Barrio conflictivo todavía no empezó a ejercer de productor, eso vendría más adelante. Ahí lo que hizo fue acercarse hasta aquí, aconsejarnos en algunas cosas, ya que él tenía mucha más experiencia y además era un músico al que todos nosotros admirábamos muchísimo. Fue una grabación rápida, no había mucho presupuesto. Trabajábamos de día en el estudio y de noche teníamos grandes charlas acompañadas con cervezas y otras cosas. Aprendimos mucho de él como músico y como persona.

Barricada y Rosendo

6. ¿Cuál es el disco de Barricada que te ha resultado más exigente o más difícil en el proceso de composición y grabación?

En cuanto a composición, conforme iban pasando los discos, se hacía más complicado, muchas veces por nuestra obsesión por no repetirnos y por no exprimir antiguas formas de éxito. También con la llegada de los home studios, cuando alguno llevábamos alguna canción para la banda, iban ya más desarrolladas y se perdió un poco ese momento de improvisación gracias al cual en el local de ensayo compusimos grandes temas. Por otro lado, eso nos conducía a producciones más elaboradas, a cambios en la forma de sonar que hacían de nuestro siguiente disco siempre algo un tanto imprevisible. Pero eso hacía que siguiéramos marcando la diferencia respecto a otras bandas que siempre sonaban igual, y además no dejaba de ser parte de la evolución del grupo. Discos como Por instinto o Balas blancas ya contaban con grandes presupuestos por parte de la discográfica y nos permitían regodearnos en hacer las cosas con calma, en probar cosas nuevas y demás. Incluso nos permitíamos hacer cosas tan diferentes que alguna vez ni siquiera nuestro público lo entendía en ese momento.

7. ¿Qué canción de Barricada crees que no ha tenido la repercusión que merece o ha pasado más desapercibida pero que a ti siempre te flipó?

Te diría “Su merecido”, de La araña. Para mí, es la típica canción con unos ambientes increíbles, muy sencilla de instrumentación, pero me daba subidón cuando veía en el set list que era la siguiente. Era como un gran descanso dentro de la vorágine de canciones, el momento en el que te podías incluso olvidar de que estabas tocando delante de miles de personas y meterte completamente en la canción, como quien está dentro de un sueño de esos que parecen tan reales. Además, es la canción con el solo más sencillo de la historia, con menos notas, con lo cual la mano iba sola a su aire, sin tener que recibir siquiera la orden desde el cerebro. Relax total.

8. ¿En qué momento sentiste que el grupo se empezaba a convertir en tu forma de vida?

Hubo un momento clave para mí en el que me lancé de cabeza a la piscina. Yo cuando entré a formar parte del grupo tenía un hijo muy pequeño, un bebé, y trabajaba de pintor de brocha gorda. Era agotador todos los días el trabajo, por la noche ensayo y el fin de semana a tocar. Y el lunes de vuelta al tajo. En el trabajo me pagaban una mierda, así que llegó un momento en el que mi mujer y yo decidimos que por muy poco que ganara con el grupo sería suficiente para ir sacando nuestra vida adelante. En realidad, nos costó muchos años poder llegar a vivir de la música, pero era un riesgo que aceptamos asumir. Ahí vi que mi sueño se podría llegar a conseguir y quizás hacer que la música fuera mi modo de vida. Me considero un privilegiado por eso.

9. Los directos para los grupos de rock siempre han tenido mucho significado. Eran algo así como la consolidación como banda y la demostración del buen estado en el que se encontraba un grupo. Vuestro mítico doble directo grabado en 1989 es uno de esos directos que todos los seguidores hemos escuchado una y otra vez. Además, con él conseguisteis vuestro primer disco de oro. ¿Qué significó aquel disco en directo para ti y para el grupo?

Yo diría que fue el empujón definitivo que necesitaba el grupo para saltar la línea que separaba al público exclusivamente del rock duro y llegar a gente con una mentalidad más abierta en cuanto a gustos musicales. Eso lo que hacía era que pudiéramos pasar de tocar en salas a tocar en grades pabellones y siempre con todo lleno. Vino como venía todo en esos años, poco a poco, a base de trabajo. La progresión del grupo era muy clara, cada vez más arriba, y con el doble directo ya llegamos a uno de nuestros techos. También ayudó la grabación de vídeo en VHS que se vendió a la vez que el doble LP. En una época en la que aún le dábamos vueltas y vueltas a las cintas de casete hasta que empezaban a sonar mal, con el VHS pasó lo mismo. Nuestros seguidores no se cansaban de verlo una y otra vez. La verdad es que fueron unos conciertos dignos de ser grabados y de mantenerse a lo largo de la historia como uno de los directos fundamentales en la historia del rock de este país.

10. Llevar las composiciones al directo es siempre un gran reto. Es una explosión de adrenalina, nervios, concentración, etc. Por ello, muchos músicos llegan a sufrir antes de salir al escenario ante el reto que supone. ¿Fue duro pensar que ese concierto se grabaría para la posteridad con todo lo que eso conlleva? ¿Cómo has llevado y llevas la presión del directo?

No hay que olvidar que para cuando llegas a tocar las canciones grabadas a un concierto en vivo les has dado tantas vueltas como para no tener que pensar en ellas mientras las interpretas. Se trata de hacer disfrutar a tus seguidores y, si tu no disfrutas, difícilmente puedes conseguir que los de abajo lo hagan. Al margen de los nervios que todos sentimos momentos antes de saltar a escena, una vez que sales y das el primer acorde, todo tiene que ir sobre ruedas. Pero no me refiero solamente a uno mismo. Estás en una banda y la primera conexión que necesitas es la que debes tener con tus compañeros. Y a veces tienes que subir a un escenario con cosas de la vida que no están en el lugar que tu quisieras. Y ahí es donde realmente sientes una presión que, si consigues sacarte de encima, puedes decir que la noche va a ser para recordar. Por lo demás, cuando grabas un disco aprovechas las ocasiones que te brinda el estudio de grabación. En mi caso, a la hora de dejar redonda una canción, muchas veces veía la necesidad de grabar varias partes de guitarra diferentes, que lógicamente al llevarlas al directo ibas a tener que resumir en una sola guitarra. Ese también era un trabajo apasionante, conseguir el ambiente del disco al directo. Pero eso, como digo, es lo que menos presión ejerce sobre ti, porque, al menos en nuestro caso, para cuando las llevábamos al directo, ya teníamos todos los detalles musicales muy bien preparados. Tampoco cuando grabamos el doble directo éramos conscientes de la repercusión que iba a tener, con lo que salimos esos días al escenario concentrados y simplemente nos dejamos llevar. El público, hay que decirlo, ayudó muchísimo.

11. En el canal de YouTube barricada.net iniciaste una serie de vídeos explicando cómo tocar los riffs de Barricada, así como el equipo que usaste, historias y anécdotas. En mi opinión, es muy interesante porque nos muestra tu forma de pensar para hacer los riffs y nos acerca a entender el contexto de cómo y cuándo se crearon. ¿Cómo compones tus riffs y solos? ¿Tiras de escalas o eres más de oído e intuición?

Nosotros siempre dijimos que éramos unos músicos en cierto modo limitados. Me refiero a que nunca fuimos virtuosos. Muchas veces se considera un buen guitarrista a quien más notas por minuto puede meter en un solo, por ejemplo. En mi caso, quizás porque no tenía esa habilidad, tenía que desarrollar más el ingenio y buscar formas de tocar que estuvieran dentro de mis posibilidades. Siempre me consideré un guitarrista de riffs, me venían a la cabeza continuamente y cuando conseguía conectarlos con mis dedos era algo genial para mí. Alguien me propuso una vez dar una masterclass de guitarra y yo le dije completamente en serio que podría hacerlo, pero que ya no sería una masterclass, sino una monsterclass. Y de ahí surgió la idea de hacer aquellos vídeos donde explicaba cómo esos riffs llegaron de mi cabeza a mis manos. Y sin pretender dar lecciones a nadie, explicaba cómo los hacía yo exactamente. Porque yo mis riffs los he escuchado en las manos de muchos guitarristas, pero siempre había algo que no terminaba de cuadrar. Y ahí es donde entra el sonido particular de uno mismo. Estoy seguro de que a cualquier buen guitarrista le dan la guitarra que utiliza Brian May, por ejemplo, con su amplificador configurado exactamente como lo utiliza él y jamás llegará a sonar igual. Porque él tiene su propio estilo, su manera de pellizcar las cuerdas, su forma de coger la púa, etc.

En cuanto a los solos, siempre he considerado que debían ser una parte más de la melodía de la canción. Que cuando la escuchas vayas cantando la melodía de la voz, pero que cuando viene el solo puedas seguir tarareando lo mismo que la voz. Por eso, para mí, más notas nunca significaron un mejor solo. Para la canción “Problemas” me había preparado muy a fondo un solo que tenía muchísimas notas, un solo rápido. Lo grabé y cuando el resto del grupo lo escuchó me dijeron que realmente había más notas de las que necesitaba el tema. Y tenían razón. Así que allí mismo en el estudio improvisé algo mucho más sencillo y más efectivo dentro del tema. Y me alegro muchísimo de que me dijeran aquello. Tiro más de oído, de intuición o de cómo me siento en el momento de componerlo, más que de escalas, que es algo a lo que nunca he hecho caso, al menos voluntariamente.

12. ¿Has pensado en contarnos toda tu historia y la de tus canciones en forma de libro?

Es algo que me han llegado a proponer, pero no considero que mi historia sea lo suficientemente interesante como para escribirla en un libro. Cuando alguien me pregunta cómo hice tal riff o tal solo, lo cuento y listo. La verdad es que estoy bastante cansado de biografías en las que, para darles más interés para el lector, se añaden cosas que o no se deberían contar, o directamente son inventadas para darle ese toque novelesco al libro. Y sin importar a menudo el amarillismo. Así que de momento he rechazado las propuestas recibidas. Todo sea que, como ya me voy haciendo viejillo, algún día me entre la nostalgia y diga que sí. Pero realmente lo dudo mucho, no es algo que necesite.

13. Tristemente, Boni nos dejó en 2021, pero su música y su voz siempre perdurarán con nosotros. Ambos erais compositores y guitarristas en Barricada, ¿cómo era vuestra forma de trabajar las canciones?

Al trabajar sobre todo en el local de ensayo, era cuestión de ajustarnos el uno al otro, dejar huecos para cada guitarra. Boni además era cantante y buscábamos la forma de que él estuviera cómodo cantando y tocando a la vez, así que por ese lado lo teníamos más fácil a la hora de organizar quién tocaba cada cosa. Lo principal era que él estuviera cómodo para cantar. Yo, como apenas tenía que hacerlo, disponía de más libertad a la hora de hacer dibujos o cosas que podían ser más difíciles de compaginar con la voz. Y a la hora de repartirnos los solos, simplemente mirábamos quién tenía la idea más clara de por dónde llevarlo. Recuerdo una vez, de las primeras que actuábamos en Madrid, que leímos una crónica del concierto en una revista en la que decían que parecíamos un solo guitarrista, pero con cuatro brazos. Creo que eso es a lo que hay que llegar cuando el grupo tiene dos guitarras.

Boni y Alfredo Piedrafita

14. Vuestra música ha sido muy seguida tanto por rockeros como por heavys o punks. Barricada ha sido un punto de encuentro entre varios de esos estilos. ¿Cómo viviste aquella época donde podíais tocar con La Polla o Cicatriz o con Obús o Barón Rojo? Estoy seguro de que tienes unas cuantas anécdotas de las giras y conciertos de aquellos años.

Realmente era lo que mejor que le podía pasar a un grupo. En toda la zona de Euskadi era muy habitual compartir escenario con bandas de diferente pelo y ver cómo el público disfrutaba con todas las bandas. Era algo que unía. En grandes ciudades como Madrid ya era más complicado juntar a una banda punk como La Polla Records, por ejemplo, con otra como Obús. Era una época de tribus urbanas, muy de barrio, y a veces esas diferencias se convertían en serios incidentes, aunque yo nunca entendí por qué eso tenía que ocurrir. A fin de cuentas, todos compartíamos la misma pasión por el ruido y debería haber sido causa de unión más que de distanciamiento. En nuestro caso, siempre nos llevamos bien con casi todos los grupos. Mal no nos llevábamos con ninguno, pero lógicamente siempre había con quien te llevabas mejor. Afortunadamente, desde hace muchos años no hay movidas de aquellas y se organizan festivales en los que se mezcla el punk, el rock, el pop e incluso algunas cosas peores de esas que se escuchan ahora.

15. Hablemos ahora de tu banda actual junto a Agnes Castaño (Lilith), Miss Octubre. Dos discos publicados, una extensa gira, buenas críticas y muchas reproducciones. ¿Cómo has sentido la respuesta del público? ¿Estáis trabajando en nuevos temas?

En general la respuesta tanto de público como de crítica ha sido genial. La presión ahora es menor que con Barricada, pero porque nosotros mismos no nos la ponemos. Considero que hice un gran trabajo con Barricada, estuvimos treinta años y compusimos muchísimas canciones que son parte de la historia. Ahora sigo con Miss Octubre haciendo rock, no demasiado diferente de lo que hacía entonces, solo que evolucionando con el tiempo. A veces tenemos la sensación de que no nos dejan avanzar, que todavía hay alguno entre el público que pide lentejuelas. En nuestros conciertos tocamos lógicamente algo de Barricada, poco, pero es la historia de mi vida y me siento muy orgulloso. Pero nosotros apostamos por este proyecto y seguiremos haciéndolo, y por eso basamos el repertorio en temas de Miss Octubre. Sé positivamente que si tocara los viejos éxitos de Barricada nos contratarían más y vendría más gente a vernos. Pero así estamos contentos, nos va bien, tenemos nuestros seguidores y gente que nos apoya. A estas alturas de mi vida no puedo estar más satisfecho, sigo viviendo la música y disfruto muchísimo tocando con grandes personas y muy buenos amigos.

16. Con Miss Octubre creo que habéis conseguido crear vuestro estilo con un sonido bastante potente y actual. ¿Qué influencias nuevas crees que tienes ahora respecto a tus años en Barricada?

Yo creo que no se diferencia demasiado de la última época de Barricada, solo que actualizado a los tiempos que corren. De hecho, especialmente en nuestro primer disco, Día 1, había temas que, si los hubiera cantado Boni, podrían haber sido tranquilamente una continuación del camino que llevábamos. Cambia mucho porque tenemos una voz de chica, pero es una voz con tanta fuerza y carisma como tenía la de Boni. Y a eso se le suma que Agnes, mi compañera en Miss Octubre, tiene una puesta en escena espectacular, con una fuerza increíble, con muchos años ya en esto del rock y tablas para dar y regalar. Con respecto a las influencias, yo soy de los que piensan que las cosas que te influenciaron con 12-13 años se te quedan grabadas en tu interior y eso ya es para siempre. Me pueden gustar muchas bandas de ahora, pero mi interior siempre seguirá vibrando especialmente con aquellas canciones que me abrieron la mente al rock ‘n’ roll.

17. En tus vídeos nos cuentas el equipo que usabas en aquellos años donde todo sonaba y se grababa en analógico. En la actualidad con Miss Octubre, ¿usas amplificadores digitales como Kemper, Helix, Axe Fx, etc.? Si es así, cuéntanos tu experiencia y opinión sobre ellos.

Desde que empecé con Miss Octubre no utilizo amplificadores. Al principio tocaba con equipos de Line 6, pero llegó un momento en el que descubrí el Kemper y es lo que uso desde hace años. Ni siquiera utilizamos pantallas, vamos por línea y nuestra escucha es por medio de in ears. Conseguimos que los micrófonos de primera línea de escenario salgan al público limpios, sin esa muralla que lanzaban las pantallas. Llevamos siempre la misma escucha, que nosotros mismos manejamos desde una aplicación en el móvil a falta de pequeños retoques, dependiendo del local donde actuemos. No soy un guitarrista que quiera estar atado a pedales ni a demasiada parafernalia. Llevo la pedalera del propio Kemper y a veces ya me resulta un coñazo tener que ir hasta ella y pisar para cambiar de sonido, porque lo mismo estoy tan a gusto al otro lado del escenario. Preferiría que alguien en la distancia conociera las canciones y mis partes lo suficiente como para activar él los sonidos y yo olvidarme de todo. Pero no puede ser, no nos llega para tanto. Llevo programada una cadena con cinco sonidos diferentes: uno limpio, que solo utilizo en un tema (y brevemente), uno más tipo crunch, otro con el sonido base que es el que más uso durante todas las canciones, otro que es el mismo, pero con un poco de delay y algo más de volumen para los solos, y otro donde la guitarra se envía a la PA en estéreo para que Albert, el otro guitarrista de la banda, haga su solo en el centro y yo rellenar los dos lados. Y no utilizo más. El problema de estos aparatos, al menos para mí, es que tienen demasiados botones y tantísimas cosas en su interior que el 75 % de ellas se quedan sin utilizar. Pero en general estoy muy contento con el sonido que dan, se puede conseguir incluso dinámica al darle más fuerte o más suave a las cuerdas. Creo que es un gran invento. Eso sí, aún sigo manteniendo mi viejo Marshall del 82 con el que grababa y hacía los directos durante todos los primeros años de Barricada. Y sigue funcionando igual que el primer día. Eso es una reliquia, una pieza de museo que seguirá aquí conmigo, aunque no lo conecte.

18. Te hemos visto tocar con Gibson Les Paul, SG, Ibanez, Hamer, etc. ¿Hay alguna guitarra que te haya inspirado más a la hora de componer tus riffs?

Tengo que reconocer que siempre me ha gustado el sonido Gibson, tengo unas cuantas en casa. Seguramente la Rogelia, una Les Paul Custom roja de 1973 sea una de las más especiales para mí, aunque hay también alguna otra que además de ser especial tiene una historia detrás. Tuve mi época Floyd Rose con la Hamer del doble directo o la Ibanez blanca, pero volví a las guitarras con puente sencillo. Las Gibson SG también me han gustado siempre y también tengo varias. Desde hace unos años, y por problemas de espalda, especialmente después de una importante operación de columna, utilizo dos guitarras Lag Custom Beradieux de las hechas a mano que me hicieron para mí, con la configuración que yo quería, de pastillas, etc. Las mías tienen un sonido muy Gibson, una forma muy Les Paul, solo que pesan mucho menos y toco muy a gusto con ellas. Para componer no creo que tenga mucho que ver la guitarra que utilices, sino lo que llegue a tu cabeza, y que puedas dedicarle el suficiente trabajo como para conseguir darle la forma que tú quieres. Sobre todo, al menos en mi casa, el número de riffs suele venir de la mano de la cantidad de horas que pase tocando y no de la guitarra que utilice.

19. En los últimos tiempos hemos visto tu afición e inquietud por la fotografía de la naturaleza. Es un mundo totalmente alejado del bullicio del rock ‘n’ roll. ¿Necesitabas ese escape después de tantos años dedicados a tu pasión por el ruido?

Para mí es un momento de relax total, de centrar el oído o todos los sentidos en un canto de un pájaro que estás buscando, en una rama que se mueve o, simplemente, en el silencio de un bosque, con lo que todo lo demás que te pudiera rondar por la cabeza desaparece. No recuerdo quién fue quien dijo que el silencio también es música. Y yo le doy toda la razón, es una música maravillosa. Por eso a mi último libro publicado de fotografía de fauna lo llamé Del ruido al silencio. También es una disciplina que requiere mucho trabajo de campo, el que es necesario para conseguir la foto que tú tienes en la cabeza. En ese sentido veo las fotografías como los riffs, trabajar muchas horas, unas veces tienes resultados y otras muchas te quedas sin esa recompensa.

Terminamos la entrevista con las cinco preguntas que siempre estarán presentes en las próximas entrevistas.

20. ¿Qué estilo musical o artista dejó de interesarte a lo largo de los años? ¿Por qué?

El heavy metal, sin duda. Es algo que empezó muy original, como los primeros Judas, UFO, los primeros de Def Leppard, etc. Pero al final creo que no se supo evolucionar en ese estilo musical y todo el mundo empezó a copiar a los que funcionaban bien, y los que funcionaban bien empezaron a repetirse. Y ahí me fui alejando.

21. ¿Qué estilo o artista te ha sorprendido últimamente?

Hay un grupo inglés que me encanta, por la energía que desprenden, porque veo varios tíos que para nada podrías encasillarlos dentro de un género particular. Un guitarrista alejadísimo de cualquier otro que hayas escuchado y un cantante frontman que es un cañonazo. Se llaman Frank Carter & The Rattlesnakes. Muy recomendables. Rock duro, punk… todo bien agitado, no revuelto y el cóctel perfecto.

22. Un artista o disco concreto que crees que no tiene el reconocimiento que merece y a ti te voló la cabeza.

Neurotic Outsiders con el disco del mismo título: el gran Steve Jones de los Pistols, Duff Mckagan, Andy Tailor, Matt Sorum… Debería ser un disco muchísimo más admirado, me voló la cabeza y lo sigue haciendo.

23. Recomiéndanos cinco discos o canciones que crees que debemos escuchar para poder morir tranquilos.

The Dark Side of the Moon, de Pink Floyd.

Sladest, de Slade.

Tri-Polar, de Sick Puppies.”

Over the Hills and Far Away”, de Led Zeppelin-

Live and Dangerous, de Thin Lizzy.

Y podría seguir un buen rato, pero estos son los cinco primeros imprescindibles que me han venido a la cabeza.

24. ¿Crees que en nuestra época hay talento y creatividad o cualquier tiempo pasado fue mejor?

Pienso que hay mucho talento y creatividad, pero que desgraciadamente no es apoyado ni por prensa o radios, ni público, con lo cual no llegaremos ni a saber que existe ni dónde encontrarlo. Ahora mismo ya nada depende del talento, esto se ha convertido en un puto concurso de popularidad y el que más seguidores tenga, se lo lleva al huerto. Aunque lo que haga sea una basura. Vivimos en la época de la mediocridad absoluta, seguramente gracias al auge de las redes sociales.

Muchas gracias por la entrevista, Alfredo. Ha sido un auténtico placer. Por último, si quieres expresarte o dirigirte al lector con libertad, es tu espacio:

Te agradezco la entrevista y la oportunidad de expresarme abiertamente. Y al público, cómo no, le agradezco enormemente haber permitido que mi vida sea la música, más concretamente el rock, y espero seguir dando alegrías a quien quiera escucharme con mis proyectos actuales. Mil gracias.

Fernando Lezáun