Entrevista a Félix Lasa (Leize)

Entrevista a Félix Lasa (Leize)

El aprendizaje de la guitarra y sus 10 típicas frustraciones. Aprende cómo evitarlas.

Después de varios años impartiendo clases de guitarra, he podido observar cómo la enseñanza y el aprendizaje son una de las cosas más bonitas de la vida. El momento en que un alumno comprende cómo funciona la armonía en determinada área musical o cómo poder tocar cierta técnica o pasaje musical con soltura es realmente gratificante.

Es muy satisfactorio tanto para el alumno como para el profesor ver el progreso y sentir la felicidad de haber conseguido comprender o controlar algo que siempre había deseado. Pero el aprendizaje a veces también es, ¿por qué no decirlo?, una fuente de frustraciones. Detrás de estas frustraciones típicas están los diferentes obstáculos que todo proceso de aprendizaje conlleva. Estos obstáculos están ahí por diversos motivos pero he de decir que casi nunca aparecen por una imposibilidad física o psíquica.

A continuación, enumeraré las frustraciones y errores más típicos que he vivido como profesor y como alumno.

  1. No saber estudiar de forma correcta. Es uno de los problemas más frecuentes y que más frustraciones genera. Ahora te podría aconsejar múltiples formas para realizar un buen estudio, pero la experiencia me ha demostrado que no todos somos iguales en aptitudes de aprendizaje y que tenemos diferentes errores y, por lo tanto, diferentes soluciones.
    Te recomendaría, que si estás recibiendo clases o piensas recibirlas próximamente, pongas en practica cada consejo e instrucción que tu profesor te da. Trata de practicar con las indicaciones que te dio en clase y escucha conscientemente para poder llegar a interiorizar unos mejores hábitos de estudio.
  2. Los llamados «vicios» o errores aprendidos.  Es muy habitual empezar de forma autodidacta y, a veces, nos lleva a cometer errores a la hora de tocar, practicar, visualizar el mástil, etc.  perpetuándolos de forma inconsciente. Todos hemos tenido esos «vicios» de una forma u otra, llevándonos a muchas frustraciones que a veces nos han hecho plantearnos si tendremos alguna dificultad natural a la hora de tocar la guitarra. Y casi siempre la respuesta es no.
    Esos errores son fácilmente reconducibles con la ayuda de un buen profesor. Si notas que tienes ciertas barreras ya sea técnicas o teóricas seguro que es debido a que hay algo que estás haciendo mal. No desistas, un profesor puede hacerte superar esas barreras y hacerte progresar.
  3. El tiempo. Todo lo intentamos medir en tiempo. El tiempo que tardaré en aprender a tocar tal canción, el tiempo que necesitaré para dominar tal técnica, etc. El tiempo es muy subjetivo ya que implica múltiples factores (internos y externos).
    Cada persona necesitamos un ritmo diferente y determinado para aprender. Si a eso le sumas que cada persona tenemos diferentes vidas con diferentes agendas en las que encajar nuestras rutinas de práctica y estudio…
    Te recomendaría que no pongas límites ni fechas. Solo observa, anota y graba tu avance, consulta dudas, corrige errores y, sobre todo, disfruta del proceso. De esta forma, empezarás a ver resultados. Piensa que el aprendizaje de un instrumento es lento y trabajoso. Dale tiempo y sé analítico con tu forma de tocar y estudiar.
  4. No te compares. En el mundo de las redes sociales es muy fácil ver y escuchar a miles de buenísimos guitarristas de cualquier parte del mundo tocando canciones súper técnicas o tocando a la velocidad de la luz. En un principio puede ser algo motivador ver cómo otros guitarristas consiguen cumplir sus metas. Pero cuando estamos en proceso de aprendizaje y nos sentimos a años luz de esos guitarristas puede que genere cierto desasosiego o frustración.
    Por ello, te digo claramente que no te compares nunca. Cada guitarrista tenemos unas habilidades y unos puntos más débiles. En las redes casi siempre se muestra lo bueno y el logro final. Pero piensa que detrás de esos vídeos tan magníficos hay muchas, muchas horas de trabajo.
  5. El acceso al inmenso contenido en internet. Cada vez es más habitual que la saturación de información en las redes nos haga perder el rumbo de nuestro estudio y práctica. A veces, veo cómo algunos guitarristas se pierden entre diferentes ejercicios, vídeos y métodos en internet, haciendo que nunca sigan una misma practica durante más de unos días, horas o incluso minutos. Esto es algo totalmente negativo.
    Te recomiendo que sigas un plan de estudio, si es posible guiado por un profesor. Ese plan de estudio debe estar abierto y ser flexible para adaptarse a tus necesidades e inquietudes. El proceso de aprendizaje es lento y exigente. Por ello, no pierdas demasiado tiempo en mil vídeos y métodos que solo te harán picotear pero no conseguir nada a fondo.
  6. Métodos «milagrosos». Cada vez es más habitual encontrarse con ciertos «gurús» del aprendizaje en todos los ámbitos. En la música no podía ser menos. El aprendizaje es un proceso que nos hace mejorar un poquito cada día.
    A veces, nos hacer retroceder tres pasos para después poder avanzar más rápido. Otras veces necesitamos unos días de frustración y confusión para más tarde poder comprender mejor algo que nos parecía difícil. Y, sobre todo, aprender es un proceso necesario que, aunque a veces se haga un poco cuesta arriba, siempre va a ser muy gratificante. En definitiva, desconfía de aquel método que te prometa grandes logros con muy poco esfuerzo.
  7. Encuentra un profesor con el que conectes y sientas afinidad. No todos los profesores somos iguales, enseñamos de la misma forma ni tenemos los mismos gustos y formas de ver la música. Un profesor nunca debe estar por encima dictando lo que tienes que hacer. En mi opinión, un profesor es un compañero de aprendizaje. Un buen profesor debe involucrarse en tu aprendizaje, observar tus mejoras y errores y comprender tu situación siendo empático con las dificultades que puedas encontrarte en el camino.
  8. La responsabilidad del alumno en su aprendizaje. Antes te hablaba sobre la importancia de tener un buen profesor a tu lado. Ahora toca hablar del trabajo de la alumna o alumno.
    Da igual que tengamos el mejor profesor del mundo, si nuestra actitud no es buena y no valoramos lo que nos están diciendo, las clases no van a funcionar bien. Eso no quiere decir que tengas que obedecer únicamente. No, eso sería otro grandísimo error. Lo más importante que puedo decirte es que escuches atentamente y de forma crítica todos los consejos e instrucciones y, por supuesto, los pongas en práctica. Es ahí donde descubrirás cuánto te beneficia y también te darás cuenta de que quizás algo no funciona. Entonces lo compartirás con el profesor y él volverá a pensar qué te puede ir mejor para superar ese error o barrera.
    Sé consciente de que de nada servirá que el profesor haga bien su trabajo si no hay una respuesta en forma de estudio y práctica por parte del alumno.
  9. Aceptar que el tiempo que dedicas va ser proporcional al progreso que obtienes. Hay veces que escucho a algunos alumnos decirse a sí mismos lo malos que son cuando no son capaces de tocar algo como a ellos les gustaría. Yo siempre les digo una cosa: no eres malo, simplemente no le has dedicado el tiempo suficiente o no lo has practicado de la forma correcta.
    Entonces siempre me surge la misma pregunta: ¿por qué preferimos pensar que somos malos o incapaces antes de aceptar que no le estamos dedicando el tiempo necesario para que salga bien? Son varios los motivos:

    1. No querer aceptar que por algún factor no estamos practicando el mínimo necesario.
    2. No estudiar y practicar de la forma correcta o como te han indicado en clase que lo hicieras.
    3. Pensar que tocar bien es fruto de un don natural y no de haber trabajado lo suficiente hasta llegar a conseguirlo.
      Reconocer estos errores puede ahorrarte muchas horas de frustración y malestar.
  10. Saber qué es lo que quieres conseguir con el instrumento. Por último, y no menos importante, tienes que saber hasta dónde quieres llegar con el aprendizaje. Conocer el porqué y para qué es necesario para poder coger un camino más recto y acorde a tus preferencias y sueños.
    Es verdad que cuando somos totalmente principiantes tenemos todo por descubrir y lo normal es no saber hasta dónde queremos llegar. Pero cuando tenemos un poco más de experiencia, debemos pensar en qué queremos conseguir con las clases y el aprendizaje en general para poder acotar y enfocarte en lo que realmente necesitas.
    La música es lo suficientemente amplia como para estudiarla varias vidas y seguir aprendiendo. Por lo tanto, piensa en objetivos a corto o medio plazo que quieras conseguir. Te ayudará a concentrarte en unas determinadas tareas y conseguirlo sin demasiadas frustraciones.
    Intentar abarcarlo todo o muchas cosas a la vez suele ser otra de las grandes frustraciones. Piensa en qué es lo que más te apasiona en este momento y lánzate a por ello, siempre escuchando las recomendaciones de tu profesor 🙂

Si al leer el artículo has sentido la necesidad de volver a retomar tu aprendizaje y progresar cada semana en mis clases online de guitarra eléctrica, puedes contactar conmigo a través del siguiente formulario o directamente a través de Whatsapp o llamada: 627386145.

 

 

 

 

¿Por qué el ritmo es lo más importante? - Sergio Mora

¿Por qué el ritmo es lo más importante?

El ritmo es lo más importante. Puede ser una afirmación un poco atrevida y tajante pero voy a tratar de darte varias razones para demostrarte por qué es tan importante trabajar bien el ritmo si quieres tocar y sonar perfectamente.

El ritmo es la base de la música. Si tocáramos cualquier escala, acorde o arpegio con un ritmo pobre, sonaríamos lineales o aburridos. Si tuviéramos problemas de ritmo, tocaríamos mal directamente. Por lo tanto, da igual que sepamos muchas escalas o acordes, que toquemos muy rápido o que sepamos tocar cualquier canción; si tocamos mal rítmicamente no sonará bien. A menudo, veo en mis clases alumnos que han recibido formación anteriormente, o que ya tienen experiencia musical, con problemas de ritmo que les impiden avanzar y sonar correctamente.

¿Esto a qué es debido? Es sencillo, no han trabajado nunca el ritmo o, si lo han hecho, ha sido poco y mal. Un mito que escucho habitualmente es «yo soy muy malo para el ritmo». No hace falta decir que es completamente falso. Sí que es verdad que hay personas a las que les cuesta un poco más que a otras, pero eso no significa que con trabajo y práctica no puedas conseguir ser bueno rítmicamente. Y es aquí donde viene el problema. Sin una práctica habitual del ritmo (al menos en las primeras fases) no se consiguen resultados. Con el ritmo hay que ser constante.

El trabajo rítmico es principalmente el desarrollo de nuestro oído musical. La capacidad de escuchar música y distinguir el pulso y las figuras rítmicas se consigue gracias a la comprensión teórica previa y al trabajo que hayamos hecho con nuestro oído y con el ritmo. Además, es muy importante practicar adecuadamente. Sin una buena práctica con metrónomo, da igual que dediques muchas horas. Si practicas mal, no habrá resultados.

¿Por qué trabajar el ritmo debe ser algo prioritario?

  1. Sonar bien cuando improvisamos. A veces nos quejamos de que cuando improvisamos no suena bien. Muchas veces es culpa del mal ritmo.
  2. Tocar en una banda. Para poder tocar con otros músicos es vital que todos toquen bien rítmicamente. Si no es así, los ensayos y directos pueden ser un verdadero desastre.
  3. Grabar tu música. Cuando inmortalizamos nuestras canciones es imprescindible tocar cada nota rítmicamente bien porque si no va a sonar todo bastante mal o extraño y nuestra música no será agradable de escuchar.
  4. Tocar canciones de tus grupos favoritos. Si tienes un buen control del ritmo, será mucho más fácil tocar pasajes un poco más complicados y riffs o solos donde aparezcan figuras rítmicas que ya has practicado e interiorizado.
  5. Leer partituras. Trabajar la lectura rítmica es aprender un idioma. Por lo tanto, si sueles practicar lectura rítmica habitualmente, serás más rápido leyendo y comprendiendo partituras día tras día.
  6. Tener una buena base. Da igual qué tipo de músico quieras ser o en qué te quieras especializar. Si quieres ser un músico de directo, de estudio, dedicarte a la enseñanza o simplemente pasar buenos momentos, aprender, comprender y poder tocar sin problemas, el ritmo debe ser algo esencial en tu estudio.

Diferentes formas y consejos para mejorar el ritmo y empezar a sonar de forma profesional

  1. Metrónomo. Trabajar con esta herramienta es fundamental para conseguir resultados. Busca uno físico o directamente busca en internet la palabra «metrónomo» y tendrás varios para empezar a practicar. Antes de comenzar, tienes que saber que el metrónomo marca la velocidad (tempo) a la que queramos sonar o practicar. El pulso, también conocido como latido (beat) será el click que escucharás de forma constante cuando pulses play en el metrónomo.
  2. Trabaja las principales figuras rítmicas con metrónomo. Puede ser un buen propósito intentar controlar estas figuras rítmicas que te dejo a continuación. Puedes empezar simplemente llevando el pulso a negras (1 nota por click). Para empezar, hazlo con una sola nota, después con un acorde (rasgueando) y por último recorriendo una escala. Te dejo el enlace a una lección de ritmo básico: Ritmo y metrónomo 1.  9 Figuras rítmicas básicas - Sergio Mora
  3. Trabaja el ritmo también con drum tracks (pistas de batería). Tocar sobre un ritmo de batería puede ser más divertido y estarás trabajando el ritmo de una forma amena. Te preparará para cuando tengas un grupo. En este canal de Youtube que te dejo a continuación, tienes diferentes pistas de batería bastante interesantes para empezar a practicar:  https://www.youtube.com/user/LumBeat
  4. Trabaja el ritmo sobre backing tracks improvisando. Una vez que ya comprendes y va sonando bien el ritmo con metrónomo, es el momento de comenzar a practicar figuras rítmicas con backing tracks para empezar a demostrar lo aprendido, enfrentarte al ritmo en otro escenario y, sobre todo, disfrutar de la improvisación. Lo primero que tienes que hacer es coger el pulso (latido) del backing track elegido.
    • ¿Qué es el pulso? El pulso o latido (beat) es una sensación constante y regular que hace que movamos nuestro pie, cabeza, palmas, etc. de forma regular.
    • ¿Cómo coger el pulso? Escucha atentamente la música y da una palmada cada vez que lo sientas. Tienes que hacerlo de forma regular. Si lo haces bien, notarás que vas coordinado con la música. Si lo sientes raro, posiblemente estés haciéndolo mal.
  5. Toca canciones o partes de ellas mirando la partitura y observa qué figuras rítmicas emplea. Escuchar una melodía familiar y saber qué figuras usa puede ayudarte a comprender mejor el ritmo y tener referencias rítmicas.
  6. Combinaciones de figuras rítmicas. Una vez que ya tengas las figuras básicas aprendidas y puedas tocarlas con facilidad, te recomiendo hacer combinaciones entre ellas. Por ejemplo: negra más dos corcheas o cuatro semicorcheas más dos corcheas.
  7. Los silencios. No te olvides de que el ritmo también implica silencios de diferentes duraciones. Tu música sonará más original si usas silencios.
  8. Compases. Es muy importante comprender qué son los compases y qué figuras puedes usar en ellos. El compás más usado es el 4/4.
    • ¿Qué es el 4/4?:
      El 4 de arriba hace referencia al numero de pulsos (tiempos) que hay en el compás ( 1 2 3 4). El 4 de abajo hace referencia a la figura Negra. Por lo tanto, compás de 4/4 quiere decir 4 pulsos del valor de una negra. Puede ser un buen compás para empezar a practicar ritmo ya que es muy común y puede que te resulte mas fácil para empezar. No obstante, cuando te sientas cómodo, te recomiendo empezar a practicar en otros tipos de compases.
  9. Cantar el ritmo. Esta recomendación es superútil para poder tocar subdivisiones (tocar dos corcheas en un pulso, por ejemplo). Cantar el ritmo en voz alta con metrónomo o sobre un backing track, te ayudará a entender mejor el ritmo que quieras tocar.

Puede que algún concepto te resulte un poco abstracto y difícil de comprender. En la práctica, todo esto se ve mucho más claro. En mis clases trato de enseñar todo esto de forma dinámica, amena y, sobre todo, muy práctica.

 

Si estás interesado en mejorar tu ritmo con la guitarra eléctrica así como otras materias (composición, improvisación, armonía moderna aplicada a la guitarra…), contáctame y empecemos a trabajar en ello en mis clases online.

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Cómo evitar la tensión al tocar

Un cambio muy importante en mi forma de tocar fue disminuir la tensión que ejercía. Durante demasiado tiempo asumí que para mejorar o tocar más rápido y técnico tenía que forzar la maquinaría (las manos) para poder llegar a conseguir mis retos como guitarrista. Cada vez que subía el metrónomo llegaba la tensión. Cuando tocaba practicar un ejercicio o pasaje complicado, de nuevo… la tensión. Y como no podía ser menos, en directo también aparecía. Llegó un día en el que sentí una barrera técnica que también afectaba a mi ritmo, al tono, etc.

Entonces, empecé a cambiar mi forma de practicar. Comencé a tocar muy tranquilo. Trataba que mi mente y mi cuerpo estuvieran muy relajados para tocar y practicar. En ese momento, empecé a sentir un gran cambio. Mi tono y ritmo empezaron a mejorar. Mis manos y brazos sufrían menos al tocar y, sobre todo, aumentó mi motivación al ver que estaba en el camino correcto.

¿Es tan importante tocar sin tensión?

Antes de seguir leyendo, quiero que trates de pensar si cuando tocas sientes un sobresfuerzo en tus manos o brazos. Quizás necesites tocar algo que requiera técnica o concentración para notarlo pues, a lo mejor, estás muy acostumbrado y no has reparado en ello. Si piensas que tocas con tensión, sigue leyendo para intentar solucionarlo y empezar a tocar mucho mejor.

Lo primero que haremos es diferenciar entre la tensión física del principiante (ya sea cuando aprendemos nuestro primer acorde o cuando aprendemos una nueva técnica o digitación) de la tensión que genera nuestra mente ante la dificultad de un pasaje, técnica o por la propia concentración.

Lo segundo que vamos a aclarar es que tocar con tensión es sinónimo de tocar peor. Nos puede afectar al tono, ritmo, etc. Tocar con las manos o brazos tensionados es lo contrario al avance.

Para empezar a remediar este problema necesitamos tocar siempre de forma consciente. De esta manera, podremos sentir cuándo aparece la tensión y tratar de evitarla o, al menos, disminuirla.

Algunas ideas que te harán disminuir la tensión al tocar

  1. Estira y calienta tus manos, brazos, cuello y espalda antes de tocar. Es muy importante que tus músculos y tendones no estén fríos o rígidos. De esta forma, evitarás lesiones y molestias.
  2. Trata de estar relajado (tanto mental como físicamente) en tus horas de práctica. Si estás nervioso o agitado por cualquier motivo, te perjudicará bastante en tu forma de tocar.
  3. Empieza tu práctica con recorridos de escalas sencillos donde apenas tengas que forzar tus manos. Evita bends, vibratos, ligados, etc. en los primeros minutos.
  4. Trata de tocar con ambas manos con la mínima fuerza. Piensa que para hacer sonar una nota la fuerza o tensión que necesitamos es mínima. Por lo tanto, tienes que tocar súper relajado. La sensación al tocar tiene que ser ligera, casi flotante.
  5. Atención en los ejercicios exigentes o pasajes difíciles. Es un error habitual cuando practicamos de un nivel superior tensar las manos debido a la concentración o los nervios. Por ello, debes prestar mucha atención y si empiezas a sentir tus manos tensionadas, será el momento de intentar relajarlas. Si no puedes tocar dicho pasaje o ejercicio sin tensión, deberás bajar la velocidad y tocarlo de tal forma que sientas tus manos relajadas y cómodas.
  6. Insiste y persiste evitando la tensión durante días o semanas hasta que tocar de forma relajada se convierta en tu forma de natural de tocar y practicar. 
  7. Estira cuando termines de practicar. Es algo que suele olvidarse bastante pero es muy importante para nuestros músculos y tendones volver a su estado natural después del esfuerzo practicando.

Recuerda que todo guitarrista que consigue buen nivel técnico toca con las manos muy relajadas. La tensión de tus manos puede ser esa barrera técnica que no terminas de superar y empieza a frustrarte cada día en tu practica.

En mis clases de guitarra eléctrica trato de que mis alumnos aprendan la teoría, técnica, armonía moderna, improvisación, composición, etc. de forma personalizada y amena. Un buen profesor puede evitarte cometer errores y, sobre todo, allanarte el camino para conseguir tus objetivos optimizando mejor tu tiempo. Si estás interesado en aprender tocar, mejorar tu técnica y comprender la teoría y armonía de una forma sencilla y práctica puedes contactar conmigo a través del siguiente formulario:

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Lick 4 – Frase en escala de blues menor con 3ª Mayor (Em)

Lick 4 – Frase en escala de blues menor con 3ª Mayor (Em)

Lick 4 – Frase en escala de blues menor con 3ª Mayor

Hoy te propongo una frase que podrás usar en tus improvisaciones blueseras y rockeras. Es una frase en la escala de blues menor de MI con la 3ª mayor prestada de la pentatónica mayor.

Lick 3 – Cinquillos descendentes en pentatónica menor (Bm)

Lick 3 – Cinquillos descendentes en pentatónica menor

Este nuevo lick es un patrón melódico recorriendo la pentatónica. La figura rítmica que utilizaremos son cinquillos (5 notas de misma duración dentro del pulso). Practícalo con metrónomo. Si no habías tocado antes los cinquillos, muy atento para cuadrar bien las 5 notas entre cada click.

Lick 2 – Intervalos de quinta en La menor

Lick 2 – Intervalos de quinta en La menor
Este nuevo lick trata de recorrer la escala menor de La en intervalos de quinta con saltos de cuerda. El ritmo son corcheas en compás de 4/4. La técnica que utilizaremos será «slide» (deslizados). Toca el lick en tus improvisaciones y cámbialo de tono o modo.

Lick 1 – Seisillos con cuerdas al aire en Mi menor

Lick 1- Seisillos con cuerdas al aire en Mi menor

Ahora puedes aprender semanalmente un nuevo lick de guitarra. Todos los miércoles prepárate para aprender una nueva frase que hará mejorar tu ritmo, técnica, visualización, etc. Este primer lick está basado en la escala menor de Mi, jugando con las cuerdas al aire (1, 2 y 3). El ritmo son seisillos en compás de 4/4. Recuerda practicarlo con metrónomo y medir bien las 6 notas dentro del pulso. Una vez aprendido el lick, te recomiendo empezar a usarlo en tus improvisaciones a una velocidad que te sientas cómodo.

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9 ideas para mejorar tus RIFFS

Mucho se habla acerca de solos de guitarra. Sin embargo, si nos paramos a pensar, los riffs tienen más peso en la mayoría de canciones que solemos escuchar. Mientras que el solo de guitarra, por norma general, ocupa no más de 1 minuto de la canción (salvo en géneros de tipo shred), los riffs tienen mucho más espacio y suelen ser mucho más recordados. Seguro que puedes tararear muchos más riffs que solos, ¿verdad? Pero Internet está lleno de tutoriales y licks para mejorar tus solos mientras que para aprender a componer riffs el material es mucho más escaso.

Algunas ideas que enseño a mis alumnos para mejorar nuestros riffs

 

  1. Analiza riffs de tus bandas favoritas.
    Aprender y analizar tus riffs preferidos hará que entiendas de verdad cómo han sido compuestos y, así, podrás utilizar sus formas compositivas y recursos en tus riffs propios. No tengas miedo a sonar parecido a cierta banda, solo es el primer paso. Una vez aprendido y entendido el riff, el segundo paso será hacerlo tuyo. Modifícalo, cambia el ritmo, los acordes, añade silencios, cámbialo de tono o modo. De esta forma, conseguirás aprender de los grandes guitarristas pero también estarás trabajando tu creatividad componiendo tus propios riffs.
  2. Usa técnicas menos típicas.
    Hay técnicas como el palm mute, down picking o el uso de los powerchords que son muy utilizadas en los riffs de rock/metal. Pero otras técnicas como el tapping, sweep picking, hybrid picking, etc. se asocian más a los solos. Por lo tanto, quizás sea el momento e experimentar con esas técnicas no tan usuales en los riffs. Por ejemplo, la banda de metal  Gojira (haz click para escuchar su tema «Oroborus») utiliza el tapping como recurso en sus riffs y han conseguido un sonido muy personal. En definitiva, te recomiendo pensar en qué recursos usas y cuáles no. Esto te ayudará a darte cuenta de qué técnicas nuevas podrías incluir para darle una vuelta de tuerca a tu sonido.
  3. Aprovecha todo el mástil para crear riffs.
    ¿Por qué no utilizar todas las posibilidades y sonoridades que nos brinda el mástil? A veces asociamos los primeros trastes y cuerdas graves a hacer riffs, pero si tocamos el mismo riff en una octava más aguda puede que quede más interesante. También puedes probar a componer riffs en zonas donde no lo hayas hecho antes.
  4. Saltos de cuerda.
    Trata de crear una frase o riff que incluya algún salto de cuerda. Puede que encuentres un sonido nuevo jugando con los intervalos.
  5. Toca acordes nuevos.
    Si estás un poco aburrido de los mismos acordes puedes aprender uno nuevo y tratar de usarlo con tus acordes de siempre.
  6. Toca acordes en otras posiciones.
    Mueve tus powerchords, tríadas o tétradas a otras zonas donde no suelas tocarlos. Esto puede ayudarte a encontrar nuevos sonidos sin necesidad de aprender nada nuevo.
  7. El ritmo.
    Tener un buen control del ritmo es primordial para crear buenos riffs. Por ello, te recomiendo practicar con metrónomo, aprender y practicar las figuras rítmicas (negras, corcheas, semicorcheas, tresillos, etc.) y sus respectivos silencios (no los infravalores, son sumamente importantes). De esta forma, conseguirás nuevos riffs con más valor rítmico.
  8. Los compases.
    Aprender a tocar en compases diferentes a los más comunes puede abrirte un mundo de posibilidades.
  9. Aprende nuevos recursos, escalas, arpegios, técnicas, etc.
    Por último, te recomiendo estar en constante aprendizaje para sentirte motivado. Así, seguirás componiendo música que te emocione día a día.

 

Si estás interesado en seguir evolucionando y tener un mejor control del mástil, en mis clases de guitarra eléctrica online puedo ayudarte a conseguirlo. Contacta conmigo a través del siguiente formulario:

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