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El aprendizaje de la guitarra y sus 10 típicas frustraciones. Aprende cómo evitarlas.

Después de varios años impartiendo clases de guitarra, he podido observar cómo la enseñanza y el aprendizaje son una de las cosas más bonitas de la vida. El momento en que un alumno comprende cómo funciona la armonía en determinada área musical o cómo poder tocar cierta técnica o pasaje musical con soltura es realmente gratificante.

Es muy satisfactorio tanto para el alumno como para el profesor ver el progreso y sentir la felicidad de haber conseguido comprender o controlar algo que siempre había deseado. Pero el aprendizaje a veces también es, ¿por qué no decirlo?, una fuente de frustraciones. Detrás de estas frustraciones típicas están los diferentes obstáculos que todo proceso de aprendizaje conlleva. Estos obstáculos están ahí por diversos motivos pero he de decir que casi nunca aparecen por una imposibilidad física o psíquica.

A continuación, enumeraré las frustraciones y errores más típicos que he vivido como profesor y como alumno.

  1. No saber estudiar de forma correcta. Es uno de los problemas más frecuentes y que más frustraciones genera. Ahora te podría aconsejar múltiples formas para realizar un buen estudio, pero la experiencia me ha demostrado que no todos somos iguales en aptitudes de aprendizaje y que tenemos diferentes errores y, por lo tanto, diferentes soluciones.
    Te recomendaría, que si estás recibiendo clases o piensas recibirlas próximamente, pongas en practica cada consejo e instrucción que tu profesor te da. Trata de practicar con las indicaciones que te dio en clase y escucha conscientemente para poder llegar a interiorizar unos mejores hábitos de estudio.
  2. Los llamados «vicios» o errores aprendidos.  Es muy habitual empezar de forma autodidacta y, a veces, nos lleva a cometer errores a la hora de tocar, practicar, visualizar el mástil, etc.  perpetuándolos de forma inconsciente. Todos hemos tenido esos «vicios» de una forma u otra, llevándonos a muchas frustraciones que a veces nos han hecho plantearnos si tendremos alguna dificultad natural a la hora de tocar la guitarra. Y casi siempre la respuesta es no.
    Esos errores son fácilmente reconducibles con la ayuda de un buen profesor. Si notas que tienes ciertas barreras ya sea técnicas o teóricas seguro que es debido a que hay algo que estás haciendo mal. No desistas, un profesor puede hacerte superar esas barreras y hacerte progresar.
  3. El tiempo. Todo lo intentamos medir en tiempo. El tiempo que tardaré en aprender a tocar tal canción, el tiempo que necesitaré para dominar tal técnica, etc. El tiempo es muy subjetivo ya que implica múltiples factores (internos y externos).
    Cada persona necesitamos un ritmo diferente y determinado para aprender. Si a eso le sumas que cada persona tenemos diferentes vidas con diferentes agendas en las que encajar nuestras rutinas de práctica y estudio…
    Te recomendaría que no pongas límites ni fechas. Solo observa, anota y graba tu avance, consulta dudas, corrige errores y, sobre todo, disfruta del proceso. De esta forma, empezarás a ver resultados. Piensa que el aprendizaje de un instrumento es lento y trabajoso. Dale tiempo y sé analítico con tu forma de tocar y estudiar.
  4. No te compares. En el mundo de las redes sociales es muy fácil ver y escuchar a miles de buenísimos guitarristas de cualquier parte del mundo tocando canciones súper técnicas o tocando a la velocidad de la luz. En un principio puede ser algo motivador ver cómo otros guitarristas consiguen cumplir sus metas. Pero cuando estamos en proceso de aprendizaje y nos sentimos a años luz de esos guitarristas puede que genere cierto desasosiego o frustración.
    Por ello, te digo claramente que no te compares nunca. Cada guitarrista tenemos unas habilidades y unos puntos más débiles. En las redes casi siempre se muestra lo bueno y el logro final. Pero piensa que detrás de esos vídeos tan magníficos hay muchas, muchas horas de trabajo.
  5. El acceso al inmenso contenido en internet. Cada vez es más habitual que la saturación de información en las redes nos haga perder el rumbo de nuestro estudio y práctica. A veces, veo cómo algunos guitarristas se pierden entre diferentes ejercicios, vídeos y métodos en internet, haciendo que nunca sigan una misma practica durante más de unos días, horas o incluso minutos. Esto es algo totalmente negativo.
    Te recomiendo que sigas un plan de estudio, si es posible guiado por un profesor. Ese plan de estudio debe estar abierto y ser flexible para adaptarse a tus necesidades e inquietudes. El proceso de aprendizaje es lento y exigente. Por ello, no pierdas demasiado tiempo en mil vídeos y métodos que solo te harán picotear pero no conseguir nada a fondo.
  6. Métodos «milagrosos». Cada vez es más habitual encontrarse con ciertos «gurús» del aprendizaje en todos los ámbitos. En la música no podía ser menos. El aprendizaje es un proceso que nos hace mejorar un poquito cada día.
    A veces, nos hacer retroceder tres pasos para después poder avanzar más rápido. Otras veces necesitamos unos días de frustración y confusión para más tarde poder comprender mejor algo que nos parecía difícil. Y, sobre todo, aprender es un proceso necesario que, aunque a veces se haga un poco cuesta arriba, siempre va a ser muy gratificante. En definitiva, desconfía de aquel método que te prometa grandes logros con muy poco esfuerzo.
  7. Encuentra un profesor con el que conectes y sientas afinidad. No todos los profesores somos iguales, enseñamos de la misma forma ni tenemos los mismos gustos y formas de ver la música. Un profesor nunca debe estar por encima dictando lo que tienes que hacer. En mi opinión, un profesor es un compañero de aprendizaje. Un buen profesor debe involucrarse en tu aprendizaje, observar tus mejoras y errores y comprender tu situación siendo empático con las dificultades que puedas encontrarte en el camino.
  8. La responsabilidad del alumno en su aprendizaje. Antes te hablaba sobre la importancia de tener un buen profesor a tu lado. Ahora toca hablar del trabajo de la alumna o alumno.
    Da igual que tengamos el mejor profesor del mundo, si nuestra actitud no es buena y no valoramos lo que nos están diciendo, las clases no van a funcionar bien. Eso no quiere decir que tengas que obedecer únicamente. No, eso sería otro grandísimo error. Lo más importante que puedo decirte es que escuches atentamente y de forma crítica todos los consejos e instrucciones y, por supuesto, los pongas en práctica. Es ahí donde descubrirás cuánto te beneficia y también te darás cuenta de que quizás algo no funciona. Entonces lo compartirás con el profesor y él volverá a pensar qué te puede ir mejor para superar ese error o barrera.
    Sé consciente de que de nada servirá que el profesor haga bien su trabajo si no hay una respuesta en forma de estudio y práctica por parte del alumno.
  9. Aceptar que el tiempo que dedicas va ser proporcional al progreso que obtienes. Hay veces que escucho a algunos alumnos decirse a sí mismos lo malos que son cuando no son capaces de tocar algo como a ellos les gustaría. Yo siempre les digo una cosa: no eres malo, simplemente no le has dedicado el tiempo suficiente o no lo has practicado de la forma correcta.
    Entonces siempre me surge la misma pregunta: ¿por qué preferimos pensar que somos malos o incapaces antes de aceptar que no le estamos dedicando el tiempo necesario para que salga bien? Son varios los motivos:

    1. No querer aceptar que por algún factor no estamos practicando el mínimo necesario.
    2. No estudiar y practicar de la forma correcta o como te han indicado en clase que lo hicieras.
    3. Pensar que tocar bien es fruto de un don natural y no de haber trabajado lo suficiente hasta llegar a conseguirlo.
      Reconocer estos errores puede ahorrarte muchas horas de frustración y malestar.
  10. Saber qué es lo que quieres conseguir con el instrumento. Por último, y no menos importante, tienes que saber hasta dónde quieres llegar con el aprendizaje. Conocer el porqué y para qué es necesario para poder coger un camino más recto y acorde a tus preferencias y sueños.
    Es verdad que cuando somos totalmente principiantes tenemos todo por descubrir y lo normal es no saber hasta dónde queremos llegar. Pero cuando tenemos un poco más de experiencia, debemos pensar en qué queremos conseguir con las clases y el aprendizaje en general para poder acotar y enfocarte en lo que realmente necesitas.
    La música es lo suficientemente amplia como para estudiarla varias vidas y seguir aprendiendo. Por lo tanto, piensa en objetivos a corto o medio plazo que quieras conseguir. Te ayudará a concentrarte en unas determinadas tareas y conseguirlo sin demasiadas frustraciones.
    Intentar abarcarlo todo o muchas cosas a la vez suele ser otra de las grandes frustraciones. Piensa en qué es lo que más te apasiona en este momento y lánzate a por ello, siempre escuchando las recomendaciones de tu profesor 🙂

Si al leer el artículo has sentido la necesidad de volver a retomar tu aprendizaje y progresar cada semana en mis clases online de guitarra eléctrica, puedes contactar conmigo a través del siguiente formulario o directamente a través de Whatsapp o llamada: 627386145.

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¿Por qué el ritmo es lo más importante?

¿Por qué el ritmo es lo más importante? - Sergio Mora

El ritmo es lo más importante. Puede ser una afirmación un poco atrevida y tajante pero voy a tratar de darte varias razones para demostrarte por qué es tan importante trabajar bien el ritmo si quieres tocar y sonar perfectamente.

El ritmo es la base de la música. Si tocáramos cualquier escala, acorde o arpegio con un ritmo pobre, sonaríamos lineales o aburridos. Si tuviéramos problemas de ritmo, tocaríamos mal directamente. Por lo tanto, da igual que sepamos muchas escalas o acordes, que toquemos muy rápido o que sepamos tocar cualquier canción; si tocamos mal rítmicamente no sonará bien. A menudo, veo en mis clases alumnos que han recibido formación anteriormente, o que ya tienen experiencia musical, con problemas de ritmo que les impiden avanzar y sonar correctamente.

¿Esto a qué es debido? Es sencillo, no han trabajado nunca el ritmo o, si lo han hecho, ha sido poco y mal. Un mito que escucho habitualmente es «yo soy muy malo para el ritmo». No hace falta decir que es completamente falso. Sí que es verdad que hay personas a las que les cuesta un poco más que a otras, pero eso no significa que con trabajo y práctica no puedas conseguir ser bueno rítmicamente. Y es aquí donde viene el problema. Sin una práctica habitual del ritmo (al menos en las primeras fases) no se consiguen resultados. Con el ritmo hay que ser constante.

El trabajo rítmico es principalmente el desarrollo de nuestro oído musical. La capacidad de escuchar música y distinguir el pulso y las figuras rítmicas se consigue gracias a la comprensión teórica previa y al trabajo que hayamos hecho con nuestro oído y con el ritmo. Además, es muy importante practicar adecuadamente. Sin una buena práctica con metrónomo, da igual que dediques muchas horas. Si practicas mal, no habrá resultados.

¿Por qué trabajar el ritmo debe ser algo prioritario?

  1. Sonar bien cuando improvisamos. A veces nos quejamos de que cuando improvisamos no suena bien. Muchas veces es culpa del mal ritmo.
  2. Tocar en una banda. Para poder tocar con otros músicos es vital que todos toquen bien rítmicamente. Si no es así, los ensayos y directos pueden ser un verdadero desastre.
  3. Grabar tu música. Cuando inmortalizamos nuestras canciones es imprescindible tocar cada nota rítmicamente bien porque si no va a sonar todo bastante mal o extraño y nuestra música no será agradable de escuchar.
  4. Tocar canciones de tus grupos favoritos. Si tienes un buen control del ritmo, será mucho más fácil tocar pasajes un poco más complicados y riffs o solos donde aparezcan figuras rítmicas que ya has practicado e interiorizado.
  5. Leer partituras. Trabajar la lectura rítmica es aprender un idioma. Por lo tanto, si sueles practicar lectura rítmica habitualmente, serás más rápido leyendo y comprendiendo partituras día tras día.
  6. Tener una buena base. Da igual qué tipo de músico quieras ser o en qué te quieras especializar. Si quieres ser un músico de directo, de estudio, dedicarte a la enseñanza o simplemente pasar buenos momentos, aprender, comprender y poder tocar sin problemas, el ritmo debe ser algo esencial en tu estudio.

Diferentes formas y consejos para mejorar el ritmo y empezar a sonar de forma profesional

  1. Metrónomo. Trabajar con esta herramienta es fundamental para conseguir resultados. Busca uno físico o directamente busca en internet la palabra «metrónomo» y tendrás varios para empezar a practicar. Antes de comenzar, tienes que saber que el metrónomo marca la velocidad (tempo) a la que queramos sonar o practicar. El pulso, también conocido como latido (beat) será el click que escucharás de forma constante cuando pulses play en el metrónomo.
  2. Trabaja las principales figuras rítmicas con metrónomo. Puede ser un buen propósito intentar controlar estas figuras rítmicas que te dejo a continuación. Puedes empezar simplemente llevando el pulso a negras (1 nota por click). Para empezar, hazlo con una sola nota, después con un acorde (rasgueando) y por último recorriendo una escala. Te dejo el enlace a una lección de ritmo básico: Ritmo y metrónomo 1.  9 Figuras rítmicas básicas - Sergio Mora
  3. Trabaja el ritmo también con drum tracks (pistas de batería). Tocar sobre un ritmo de batería puede ser más divertido y estarás trabajando el ritmo de una forma amena. Te preparará para cuando tengas un grupo. En este canal de Youtube que te dejo a continuación, tienes diferentes pistas de batería bastante interesantes para empezar a practicar:  https://www.youtube.com/user/LumBeat
  4. Trabaja el ritmo sobre backing tracks improvisando. Una vez que ya comprendes y va sonando bien el ritmo con metrónomo, es el momento de comenzar a practicar figuras rítmicas con backing tracks para empezar a demostrar lo aprendido, enfrentarte al ritmo en otro escenario y, sobre todo, disfrutar de la improvisación. Lo primero que tienes que hacer es coger el pulso (latido) del backing track elegido.
    • ¿Qué es el pulso? El pulso o latido (beat) es una sensación constante y regular que hace que movamos nuestro pie, cabeza, palmas, etc. de forma regular.
    • ¿Cómo coger el pulso? Escucha atentamente la música y da una palmada cada vez que lo sientas. Tienes que hacerlo de forma regular. Si lo haces bien, notarás que vas coordinado con la música. Si lo sientes raro, posiblemente estés haciéndolo mal.
  5. Toca canciones o partes de ellas mirando la partitura y observa qué figuras rítmicas emplea. Escuchar una melodía familiar y saber qué figuras usa puede ayudarte a comprender mejor el ritmo y tener referencias rítmicas.
  6. Combinaciones de figuras rítmicas. Una vez que ya tengas las figuras básicas aprendidas y puedas tocarlas con facilidad, te recomiendo hacer combinaciones entre ellas. Por ejemplo: negra más dos corcheas o cuatro semicorcheas más dos corcheas.
  7. Los silencios. No te olvides de que el ritmo también implica silencios de diferentes duraciones. Tu música sonará más original si usas silencios.
  8. Compases. Es muy importante comprender qué son los compases y qué figuras puedes usar en ellos. El compás más usado es el 4/4.
    • ¿Qué es el 4/4?:
      El 4 de arriba hace referencia al numero de pulsos (tiempos) que hay en el compás ( 1 2 3 4). El 4 de abajo hace referencia a la figura Negra. Por lo tanto, compás de 4/4 quiere decir 4 pulsos del valor de una negra. Puede ser un buen compás para empezar a practicar ritmo ya que es muy común y puede que te resulte mas fácil para empezar. No obstante, cuando te sientas cómodo, te recomiendo empezar a practicar en otros tipos de compases.
  9. Cantar el ritmo. Esta recomendación es superútil para poder tocar subdivisiones (tocar dos corcheas en un pulso, por ejemplo). Cantar el ritmo en voz alta con metrónomo o sobre un backing track, te ayudará a entender mejor el ritmo que quieras tocar.

Puede que algún concepto te resulte un poco abstracto y difícil de comprender. En la práctica, todo esto se ve mucho más claro. En mis clases trato de enseñar todo esto de forma dinámica, amena y, sobre todo, muy práctica.

 

Si estás interesado en mejorar tu ritmo con la guitarra eléctrica así como otras materias (composición, improvisación, armonía moderna aplicada a la guitarra…), contáctame y empecemos a trabajar en ello en mis clases online.

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¿Aprendizaje autodidacta o con profesor particular?

Mantenerse en constante aprendizaje es muy importante para evitar esa sensación de estancamiento con el instrumento. Es muy tentador pensar en el camino del aprendizaje autodidacta con internet como aliado. Sin embargo, creo que en ciertos momentos del aprendizaje musical puede ser contraproducente no tener a tu lado un profesor. Él te guiará y te ayudará personalmente con la técnica, comprensión de la teoría y, sobre todo, la experiencia de alguien que ya ha recorrido esos pasos. Esto puede ahorrarte mucho tiempo y esfuerzo a la hora de conseguir tus objetivos con tu instrumento.

Creo que la figura del profesor particular es necesaria en las etapas de iniciación y hasta el extenso nivel medio. El aprendizaje autodidacta es positivo, significa que eres capaz de aprender conceptos por ti mismo. Pero no tiene por qué estar reñido con recibir formación de un guitarrista profesional que te ayude en materias nuevas o en dudas que necesites resolver.

La información que hay en la red es abrumadora. Tanto que si no tenemos claro cuál es nuestro plan de estudio para mejorar, será muy fácil ir de una web a otra o de un vídeo a otro sin comprender o mejorar de verdad. Esto no quiere decir que piense que en internet no hay buenos métodos o buenas lecciones que nos ayuden a seguir mejorando, todo lo contrario. Simplemente, creo que según el nivel que tengas puede ser contraproducente o efectivo.

En mis clases me comprometo totalmente con mis alumnos y alumnas en su aprendizaje y experiencia musical para transmitirle mi pasión y dedicación por la música. Me defino como profesor de guitarra eléctrica de rock y metal, teniendo en cuenta la amplitud de dichos estilos. En mis clases busco la forma de mantener el equilibrio entre progreso y satisfacción a través de la motivación.

El estudio de la música es infinito y eso es maravilloso. Por esta razón, es importante saber que la formación musical es un camino que nos llevará siempre a sitios nuevos por explorar y extraordinarios.

Mantenerme en constante aprendizaje es la mejor forma de compromiso y respeto hacia mis alumnos y hacia mí, como profesor de guitarra eléctrica.

Si estás pensando en retomar tu aprendizaje o comenzar a aprender a tocar, puedes contactar conmigo a través del formulario para más información:

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¿Clases individuales o en grupo? Teoría musical… ¿Sí o no?

clases de guitarra eléctrica de rock y metal

Mis padres me regalaron mi primera guitarra eléctrica a los 11 años. Después de unos meses tocándola con poco éxito, conseguí apuntarme a clases. Clases de guitarra, teoría musical y solfeo. Las clases de guitarra eran en grupo (dos o más alumnos).

Aún recuerdo la ilusión de recibir mis primeras clases y aprender mis primeros acordes, pequeños solos… Empecé a conseguir con mis dedos los sonidos que tanto escuchaba en discos de Leño, Ozzy OsbourneMetallica o AC/DC. Mis primeros años adentrándome en el mundo de la guitarra fueron geniales. Mientras mi ilusión con la guitarra iba en aumento, las clases de solfeo y teoría eran todo lo contrario. Un aprendizaje totalmente ajeno al instrumento, sin ninguna pedagogía para tratar de hacerme ver lo necesario y fundamental de aprender teoría musical.

Pasaron los años y las clases de guitarra empezaron a tornarse algo monótonas y un poco caóticas. Las clases grupales comenzaban a entorpecer mi aprendizaje. Una hora semanal dividida entre varios guitarristas y algún bajista hizo que fuera realmente difícil mejorar. Empezaba a hacerme preguntas acerca de mi estancamiento musical. ¿Mi técnica es la adecuada? ¿Practico correctamente? ¿Está mermando mi ilusión? ¿Toco lo necesario? ¿Necesito la opinión y enseñanza de un nuevo profesor? Con el tiempo entendí que había sido una mezcla de todo pero, sobre todo, dos cosas:

  1. Las clases ya no me aportaban la motivación necesaria para practicar y tocar.
  2. El aprendizaje era tan superficial que no veía apenas evolución en mi forma de tocar.

Estaba decidido, necesitaba buscar un nuevo profesor que cumpliera mis expectativas. Clases personalizadas, individuales y de calidad. Tuve suerte y lo encontré. Un gran profesor dedicado a hacer de mí un mejor guitarrista. Mes a mes empecé a ver resultados gracias a su pedagogía, forma de transmitir la música, mi renovada ilusión y mi persistente trabajo con la guitarra.

Con este artículo no he querido hablar de forma general acerca de los inconvenientes y las ventajas, de las clases grupales, de la teoría musical, etc. He querido transmitir mi experiencia personal, pues cada guitarrista es diferente en cuanto a aptitudes de aprendizaje y a propósitos con el instrumento. Creo que mi experiencia puede ayudar a quien esté en algún momento de los que yo ya he recorrido.

Por último, me gustaría daros mi opinión, desde mi experiencia, acerca de las clases. Creo que las clases grupales pueden ser positivas para empezar si tu propósito es tocar como pasatiempo, pues tus exigencias irán acordes al ritmo de las clases. Otro punto positivo es conocer a otros guitarristas e intercambiar gustos, crear bandas, etc.

Sin embargo, las clases individuales, por norma general, harán de ti un mejor guitarrista, pues la dedicación de un buen profesor hará que tu técnica sea ejecutada sin errores ni «vicios» (algo muy común y que en el futuro agradecerás). En ellas absorberás su sabiduría musical y las clases serán personalizadas para conseguir explotar al máximo tu creatividad y potencial. Además, reforzarás aquellos puntos o materias donde tengas dificultad. Pagarás realmente por el tiempo acordado, sin compartir el tiempo de la clase con otro guitarrista cuyo nivel puede que sea superior o inferior, haciendo que tu aprendizaje se ralentice.

En un primer momento, puede que el solfeo te parezca menos necesario, pero piensa que es la técnica mediante la cual leemos y escribimos partituras. Un buen control de la lectura y escritura musical te facilitará mucho tu futura vida musical.

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La teoría musical es fundamental para la formación de un músico. No obstante, si tu propósito con la guitarra es tocar canciones e improvisar como afición sin ninguna pretensión de ser músico profesional, estás de suerte. Puedes aprender a tocar sin necesidad de teoría y solfeo. Sin embargo, si tu aspiración es la de ser un profesional de la música o, simplemente, te apasiona y quieres comprenderla, te animo encarecidamente a que busques un buen profesor o academia para aprender teoría musical de una forma pedagógica y aplicada a tu instrumento.

El aprendizaje de la teoría musical ha de ir adherido al instrumento, pues es lo que nos hace entender lo que ocurre entre las cuerdas y los trastes de nuestra guitarra. No le tengas miedo y no pienses que será tedioso. Piensa que, gracias a ella, serás mejor músico, comprenderás cómo se crea la música y te resultará más fácil acceder a bandas, orquestas o trabajos relacionados con la música, pues serás un músico más completo. Y lo más importante, conocerás, entenderás y hablarás el lenguaje mas universal y maravilloso del mundo: la música.

Si quieres aprender a tocar la guitarra o llevas tiempo tocando pero te gustaría seguir avanzando y comprender que ocurre entre los trastes y las cuerdasEscríbeme o llámame y hablemos sobre tus futuras clases de guitarra eléctrica. Más información en:

Clases de guitarra eléctrica en Madrid y a través de Skype – Sergio Mora

 

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Aprende, experimenta y disfruta la música… de ayer y de hoy

Los sonidos y la música que forman parte de nuestra vida, memoria y ADN musical nos marcan una fuerte tendencia a la hora de componer. Incluso nos imponen una serie de normas y prejuicios sobre cómo crear música. Hacen que nuestra imaginación y talento se vean mermados o coartados por miedo a sonar diferentes y ser rechazados en el ámbito musical.

No me quiero imaginar la cara que pusieron aquellos hombres y mujeres de la época, cuando Chuck Berry irrumpió en la historia de la música con su «Johnny B. Goode» transformando para siempre la música moderna. O cuando llegaron Tommy Iommi, Ozzy Osbourne y compañía con su distorsión, tonalidades menores, letras oscuras e inventaron lo que hoy conocemos como heavy metal. Eddie Van Halen revolucionó el mundo de la guitarra eléctrica tocando sobre el diapasón con la mano derecha popularizando la espectacular y genial técnica conocida como tapping.

Podría escribir varias páginas con otros grandes como Ritchie Blackmoore (Deep Purple, Rainbow…) con su magistral mezcla de hard rock y música clásica. O Ian Anderson (Jethro Tull) introduciendo la flauta travesera y mezclando el rock progresivo con el folk. Para terminar, por nombrar a un genio de nuestros días, mencionaré a Mikael Åkerfeldt (Opeth) con su increíble mezcla de death metal con rock progresivo.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo personas con un talento original han sido capaces de cambiar y revolucionar el mundo de la música y hacerlo mas interesante. A través de ellos vemos que aprender y amar la música actual y del pasado no debe quitar espacio a la experimentación y a la evolución. Un solo pentatónico al estilo de Angus Young nos seguirá emocionando. Pero, ¿por qué no disfrutar y admirar la maravillosa música que se crea en nuestra época?

Sé protagonista de la música de nuestro tiempo, aprendamos de los grandes músicos del pasado y revolucionemos nuestro presente. ¿Quién sabe si algún día se estudiará y escuchará nuestra música? Tú puedes ser el siguiente. 😉

Nuestros referentes e ídolos musicales no crearon de la nada. La gran mayoría de ellos fueron apasionados de la música antes que músicos. Slash, uno de los iconos de los años 80 y de la actualidad, fue influido por Jeff Beck y Jimmy Page entre otros. Dimebag Darrel (Pantera) con su estilo único y agresivo fue influido por artistas de la talla de Randy Rhoads, Kiss o Judas Priest y, a su vez, Dimebag Darrel influyó a bandas como Machine Head, Lamb of God, etc. Te animo a que investigues qué artistas o bandas influyeron a las bandas o solistas que escuchas y admiras, seguro que harás algún que otro gran descubrimiento.

Aprende de tus guitarristas e instrumentistas favoritos, analízalos y haz tuyos sus licks, riffs, formas compositivas, etc. Pero, sobre todo, no olvides intentar crear tu propia música, cambiar la forma de hacer las cosas o buscar nuevos sonidos. Nadie dijo que fuera fácil ser original, pero si no lo intentas… quizás nos estemos perdiendo la próxima evolución de la música moderna.

 

 

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